Carrera Jean Bouin | Barcelona

Cada año, desde el 1920, se celebra en Barcelona la carrera internacional Jean Bouin, que es el acontecimiento atlético vigente más antiguo de España. Distintos circuitos dirigidos a profesionales se desarrollan por la zona de Montjuïc. Pero la popularmente conocida es la carrera amateur y accesible a todo el mundo, que tiene un recorrido de 10km.

El origen del nombre es en honor a Jean Bouin un atleta y periodista francés, con múltiples títulos en su corta historia, que murió a los 26 años trágicamente en el frente durante la Primera Guerra Mundial.

Jean Bouin atleta francés

A lo largo del tiempo la carrera ha sufrido algunas interrupciones, como durante la Guerra Civil, y un cambio de nombre durante los dos primeros años de postguerra, que se la obligó a llamar “Gran carrera de año nuevo”, por aquel entonces caía en esas fechas. El circuito también ha ido variando a lo largo de los años hasta que se asentó en Montjuïc en 1973 hasta nuestros días.

¡Mucha suerte corredores!

Fuentes Wallace en Barcelona

¿Conocéis las fuentes Wallace? Si no las conocéis quizás alguna vez os habréis fijado en alguna sin quererlo, porque aunque discretas, tienen mucha gracia y están ubicadas en lugares bastante concurridos.

Fuente Wallace Barcelona

Se tratan de unas fuentes de hierro forjado, de color verde oscuro, con 4  cariátides que soportan una pequeña cúpula. Cada figura, diferente entre sí, representa una virtud: la Bondad, la Simplicidad, la Caridad y la Sobriedad, que a su vez representan las 4 estaciones del año: invierno, primavera, verano y otoño respectivamente.

Estas fuentes tienen su origen en Paris. Richard Wallace, de origen británico y con una gran fortuna, decidió ponerla al servicio de la ciudad de Paris para financiar proyectos sociales. Entre ellos financió la construcción de alrededor de un centenar de fuentes con un objetivo de salud pública y al mismo tiempo artístico. El trabajo se le encargó al escultor Charles Lebourg con una serie de instrucciones claras: debían ser suficientemente grandes para ser vistas de lejos, pero sin romper la armonía del paisaje, debían combinar utilidad y estética, teniendo un precio razonable y construidas con un material perdurable y fácil de trabajar.

Además de estas fuentes para Paris, se realizaron unas 50 más que fueron regaladas a diversas ciudades del mundo. Entre ellas 12 fueron a parar a Barcelona, como regalo a Rius y Taulet por la exposición universal del 1888.

Hoy en día de esas 12 solamente quedan 2, una en la Ramblas, frente al Museo de Cera, y otra en Gran Vía esquina Paseo de Gracia. Existen otras por la ciudad que se las llama Neo-Wallace porque fueron fundidas a partir de los moldes antiguos, pero no son originarias de la época.


Ver Fuentes Wallace en un mapa más grande

Salida nocturna en un vagón de metro de 1924

Salida nocturna metro 1924

La verdad es que TMB tiene muy buenas iniciativas y el paseo subterráneo en metro por la historia de Barcelona es una. Y es que este pasado jueves sacaba a relucir varios vagones de la serie 300, los que el 30 de diciembre de 1924 inauguraron el Gran Metropolitano de Barcelona y que estuvieron activos más de 60 años, hasta 1987. ¿Alguien los recuerda?

Inauguracion metro 1924 Barcelona

El exterior del tren es granate, negro y dorado y se conserva de maravilla. En el interior, con fluorescentes incorporados en 1949, no se ve una diferencia abismal con los actuales. Pero tiene su gracia ver las pequeñas indicaciones de época como “Prohibido terminantemente escupir”, carteles que hoy en día ya no existen, pero que podrían seguir vigentes.

Ruta nocturna metro BarcelonaEl arranque del metro fue bastante brusco consiguiendo desequilibrar a más de uno, hecho que hizo soltar alguna risa y consiguió que trasladarnos en el tiempo fuera más sencillo.

Durante el viaje nos acompañaron dos revisores disfrazados de época y contamos con la inestimable presencia de Gaudí, que iba contando la historia del metro de Barcelona.

Ruta nocturna metro Barcelona

Lo que no me gustó fue la aglomeración de gente. Hubiera preferido pagar algo más, y ser unos cuantos menos, porque si los vagones constaban de 24 asientos, debíamos ser unas 50 personas por vagón. Al menos esa fue la sensación.

Parte de la gracia del recorrido era que se hacía un transbordo y se llegaba a una estación fantasma de los años 60 que nunca fue usada como tal. Había oído hablar que la decoraban especialmente para el evento, pero no fue así, y no dejaba de ser una estación como cualquier otra, eso si, con un pequeño refresco y tentempié de chocolate que hubiera preferido obviar a esas horas de la noche pensando en las horas que me quedaban por dormir.