La Font d’en Ribas

Desde mi querido amigo el Casino de la Rabassada, al que aprecio con cariño y visito de vez en cuando con devoción, se puede llegar fácilmente a dos fuentes: la Font de la Rabassada, que formaba parte de los jardines del casino y, unos pocos metros más adelante, la Font d’en Ribas, una de las fuentes más bonitas de Collserola. También se puede acceder a estas fuentes por otros caminos del bosque.

Font d'en Ribas, Collserola

Esta fuente, construida en 1909, de estilo modernista, se realizó para lo que debería haber sido la casa de Lluís Ribas, una de las fortunas más grandes de Barcelona por aquel entonces, que había heredado, como sobrino, el legado de los hermanos Rossend, Frederic i Lluís Regodosa. Para este proyecto contó con el arquitecto Emili Sala i Cortès. Pero al morir sin descendencia, su mansión nunca se acabó, y lo único que se llegó a construir, y que aun hoy en día podemos ver, es un viaducto, los fundamentos que el bosque se ha ido tragando y la preciosa fuente rodeada de vegetación y humedad a la que los rayos del sol poco alcanzan. También se dice que no era una casa lo que quería construir, sino un hotel, viendo la posibilidad de hacer negocio estando situado al lado del gran hotel del Casino.

Fuentes de Josep Campeny en Barcelona

Los grandes monumentos hacen de Barcelona una ciudad largamente conocida e importante, los pequeños monumentos hacen de Barcelona interesante y especial para los que vivimos en ella. Por eso hoy hablaré de unas pequeñas fuentes que seguramente hayáis visto alguna que otra vez, pero que probablemente nunca os habéis parado a observar, porque forman parte del decorado urbano desde hace casi 100 años.

El 19 de Diciembre de 1912 se colocaban estas tres fuentes creadas por Josep Campeny, ganador del concurso para realizar este proyecto de ornamentación de la ciudad.

Fuentes de Campeny, Barcelona

La primera de ellas es la “Font del trinxa” (fuente del trincha), situada en Ronda Universidad con Pelayo, y se trata de un niño que reposa sobre la fuente y aguanta el surtidor de agua.

La segunda es la “Font del noi dels càntirs” (fuente del niño de los botijos), situada en la Plaza Urquinaona, en la que se ve un niño con dos botijos. En este caso hay dos grifos de agua independientes de la estatua.

La última de ellas es la “Font de la granota” (fuente de la rana), situada en Diagonal con Rosellón. En esta fuente aparece un niño con un sombrero de paja que sujeta una rana, la boca de la cual hace de surtidor sobre la pica que podría simular un charco.

La tres fuentes son de bronce que el paso del tiempo lo ha tornado verdoso. Las partes de piedra, extraídas de la antigua cantera de Montjuïc, ahora un espacio protegido, se han ido erosionando a lo largo del tiempo pero todavía se pueden ver los grabados de estilo modernista.

Fuentes desapercibidas dan de beber al sediento si consigue encenderla, ya que dos de ellas se activan con un botón que cae en un lateral de la piedra.

Más fotos de las fuentes de Campeny.

Os propongo un pequeño recorrido por si alguien se anima a hacer la ruta de las 3 fuentes. Según el orden que lo hagáis, podéis acabar tomando algo en La Farga de Avenida Diagonal.


Mostra Fonts de Josep Campeny en un mapa més gran

La font de la Budellera

La Font de la Budellera, ubicada en el parque de Collserola, fue, en sus años de esplendor, una fuente de abastecimiento de agua casi “milagrosa”. Mucha gente iba a rellenar sus garrafas de agua, pensando (y quizás era cierto) que era agua mucho más pura, proviniente del bosque. Hasta que hubo un momento que se puso un cartelito tipo: “No se asegura la potabilidad del agua”, justo después de las obras de la torre de comunicaciones y aquí se acabó la leyenda.

Esta fuente, obra de Jean Claude Nicholas Forestier, ya tiene sus añitos (1918) que podemos observar en el deterioro de su cara.

Parque de Collserola

Para llegar desde Barcelona a ella se cogen los ferrocarriles catalanes dirección Terrassa o Sabadell y se baja en la parada “Peu del funicular”. De ahí se coge el funicular (inaugurado en 1906, aunque se ha hecho una renovación integral y ya no respiran ni un àpice de sus antiguo “look”) y se baja en la parada final, Vallvidrera.

Salimos a una plaza y de ahí subimos las escaleras que quedan a mano derecha y seguimos recto por el “camí dels Algarves” llegando al “carrer de les Alberes” que cogeremos hacia la izquierda. Y, la primera calle no, la segunda, por el “Carrer de Can Basseda” giraremos a la izquierda y seguiremos todo recto por este camino hasta llegar a un cruce, en el que continuaremos por el “carrer de Gabriel Ferrater” hasta llegar al “carrer de la Budellera”.

Al entrar en el parque de la Budellera (parte de la cordillera de Collserola), os da la bienvenida un peregrino con la curiosidad que tiene la cara del antiguo propietario de la casa a la que te da la bienvenida la estatua con la mano derecha (el marqués de Saint-innocent). Aunque popularmente se decía que era san  Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana y protector de los animales. Fuere quien fuere, en sus años mozos tenía la mano que le falta y un bastón.

Parque de la Budellera, Vallvidrera

Una vez dentro, tendremos 3 caminos por escoger y el de la izquierda es el que nos lleva a la Font de le Budellera. Se accede por unas escaleras de piedra y en según que tramos, podéis disfrutar de las vistas del parque de Collserola con el Tibidabo de fondo.

Parque de CollserolaDe vuelta haremos el recorrido en sentido inverso, y una vez en la estación del funicular, antes de volver a la ciudad, podéis subir al terrado y ver otra perspectiva de Barcelona.

Funicular de VallvidreraY si os animás, antes de volver a la ciudad, podéis ir a casa Trampa y tomaros una tapa de jamón de jabugo o unas albóndigas y una copita de vino. Es un restaurante que está en la plaza de Vallvidrera.